ResearchED, AEI y el negocio de la educación basada en evidencias
Este texto es una traducción literal del publicado en la newsletter de Nick Covington y que puedes consultar aquí
Desde el colectivo agradecemos a Nick tanto por su texto como por su autorización para traducirlo y publicarlo en nuestro blog.
La nueva alianza de AEI lleva la línea de productos de researchED a Estados Unidos
Esta nueva alianza revela cómo researchED y AEI conciben el sistema educativo estadounidense: como un mercado en expansión para soluciones tecnocráticas que buscan reducir el coste y la complejidad de la enseñanza eliminando a los seres humanos bajo el aval de la ciencia. Mientras las escuelas estadounidenses afrontan décadas de crisis y desigualdades acumuladas, The Practice Project ofrece soluciones privatizadas a problemas sistémicos que cualquier responsable de un centro educativo puede «añadir al carrito» y resolver mediante una suscripción.
Desde 2013, researchED ha construido su marca sobre la idea de mantenerse al margen de las ideologías, combatir las modas y defender una educación basada en evidencias. A pesar de la trayectoria profesional de su cofundador, Tom Bennett, vinculada al patrocinio de gobiernos conservadores en el Reino Unido, la página web de researchED describe la organización como «de base» (grass-roots) y «dirigida por docentes» (teacher led). Hasta la fecha se han celebrado alrededor de una docena de congresos de researchED en Estados Unidos, pero este verano consiguieron establecer una cabeza de puente en el ámbito de las políticas educativas estadounidenses cuando Robert Pondiscio anunció The Practice Project, una iniciativa conjunta de researchED y el American Enterprise Institute (AEI), en la que el propio Bennett figura como coeditor. Con una prosa que recuerda sospechosamente a la morralla generada por inteligencia artificial, el propósito del proyecto se describe así: «En lugar de prescribir nuevas políticas o promover modas educativas, The Practice Project se centra en el propio oficio de enseñar: el trabajo que más importa para el aprendizaje del alumnado».

AEI es un laboratorio de ideas (think tank) de políticas públicas de orientación conservadora que, además, alberga la Conservative Education Reform Network (CERN, Red Conservadora para la Reforma Educativa), para cuya creación, en 2021, el investigador sénior Frederick Hess ofreció la siguiente justificación:
«Los conservadores estamos en condiciones de liderar la educación de manera mucho más eficaz de lo que lo hacemos actualmente. Libres de las ataduras que suponen los sindicatos, las burocracias públicas o el mundo académico, la derecha tiene libertad para reinventar las instituciones y sus estructuras de una manera que la izquierda no puede. Se están haciendo muchas cosas buenas y valiosas, pero en un sector dominado por asociaciones, grupos de defensa y fundaciones de tendencia izquierdista, quienes abordan este trabajo desde convicciones conservadoras pueden encontrar dificultades para conectar con aliados, simpatizantes y colaboradores». (*)
Dejando a un lado las declaraciones ideológicas explícitas, resulta interesante que AEI creara CERN (no el acelerador de partículas) para liberarse de «las ataduras […] del mundo académico», mientras se asocia con researchED, cuya legitimidad procede, al menos en parte, de la burocracia académica y del credencialismo. Todas esas investigaciones tienen que salir de algún sitio, ¿no?
Esta tensión se resuelve inmediatamente al leer los propios informes. Si los lees esperando encontrar ciencia educativa revolucionaria, probablemente te decepcionen. Pero si entiendes los informes como un ejercicio de libre empresa y emprendimiento —el terreno propio de AEI—, el lector se encontrará en territorio conocido.

«¿Debería el alumnado aprender ciencias mediante la indagación?», pregunta Adam Boxer.
La respuesta es un no rotundo. No solo no deberíamos utilizar el aprendizaje por indagación, sino que «por tanto, les hacemos un flaco favor al utilizar cualquier pedagogía que no sea la instrucción explícita y la práctica sistemática de recuperación de información». Qué conveniente resulta descubrir, tres líneas más abajo, que Boxer es el director de educación de una empresa de software educativo «especializada en soluciones para la práctica de recuperación de información». Llamemos a las cosas por su nombre: otra plataforma digital para hacer preguntas tipo cuestionario a los niños.

Un vídeo en la página web de la empresa, protagonizado por el propio Boxer, afirma que «Carousel Learning ha revolucionado la práctica de recuperación de información…» y ahora ofrece también soluciones dirigidas al profesorado.
De manera similar, Jonathan Bassett y Gary Shiffman aprovechan su firma en AEI para vender a los lectores The Four Question Method (El método de las cuatro preguntas). Los profesores de Ciencias Sociales tienen un problema, veréis, y 4QM Teaching ofrece un enfoque único y «especialmente prometedor para la enseñanza de las Ciencias Sociales. Comienza con la construcción de conocimientos y enseña al alumnado los procedimientos intelectuales específicos de la indagación académica» (¡Deben de no haber leído el artículo de Boxer!).

En su informe descubrimos que las cuatro preguntas que están devolviendo una pedagogía sólida a las Ciencias Sociales son:
- ¿Qué ocurrió? (Narración).
- ¿Qué estaban pensando? (Interpretación).
- ¿Por qué entonces y allí? (Explicación).
- ¿Qué pensamos nosotros sobre eso? (Juicio).
Ciencias Sociales, conoce a la ciencia del aprendizaje. Si eres uno de esos profesores de Ciencias Sociales a los que nunca se les había ocurrido preguntar a su clase «¿Qué ocurrió?», puedes visitar 4qmteaching.net para comprar su libro, suscribirte a su currículo y programar un taller. Lo que no queda claro en el artículo es dónde pueden encontrarse los trabajos publicados y revisados por pares que respalden la eficacia de 4QM Teaching.

Daisy Christodoulou nos habla de The Problem With Transferable Skills (El problema de las habilidades transferibles), que concluye con el noble llamamiento: «Nada de esto es fácil, natural ni rápido, pero es posible. Los buenos centros educativos y los buenos docentes lo consiguen, y el alumnado sale de esos centros siendo capaz de comprender textos en muchos contextos diferentes».

Afortunadamente, su presentación como autora comienza destacando su cargo como directora de educación de No More Marking, que ofrece una «corrección rápida y fiable de ensayos mediante juicios comparativos mejorados con inteligencia artificial». El Writing Hub de No More Marking también ofrece «videolecciones y presentaciones de PowerPoint que las acompañan […] para mejorar la enseñanza y el aprendizaje».

La ciencia de las videolecciones y los PowerPoint que las acompañan. El informe de Paul Powell, The Power of Studying Student Work (El poder de estudiar el trabajo del alumnado), termina con una llamada a la acción, seguida de su presentación como miembro de Arete Education Partners, que ofrece: «Apoyo al liderazgo que cambia las reglas del juego».
«Crecimiento de la enseñanza y el aprendizaje impulsado por los mejores expertos y la ciencia cognitiva del aprendizaje. En Arete, te ayudamos a seguir creciendo y a perseguir la excelencia educativa, ampliando el impacto y ayudando a las comunidades a desarrollar su potencial».

En el momento de escribir estas líneas, la oferta de Arete sobre «Ciencia cognitiva del aprendizaje» contiene texto de relleno. Quizá sea una de esas cosas en las que pagas lo que crees que vale.

Lo más preocupante es que Carl Hendrick —un habitual de researchED cuyo nombre aparece en el anuncio de Pondiscio, pero que, en el momento de escribir estas líneas, no ha publicado ningún informe en The Practice Project— ha puesto su prestigio profesional al servicio de Alpha School, una escuela privada impulsada por inteligencia artificial y fundada por un inversor multimillonario del sector del software. Hendrick cree claramente que Alpha School es la representación más fiel de la ciencia del aprendizaje aplicada a la educación que hemos conseguido construir hasta ahora, con una consistencia, escalabilidad y velocidad perfectas (¡y sin esos molestos sindicatos!). De un artículo de Scientific American sobre Alpha School:

Que researchED sea un proyecto explícitamente conservador no es algo nuevo, ni siquiera especialmente destacable. En ese sentido, la alianza con AEI no es más que otro dato que añadir. Esta alianza revela cómo researchED y AEI conciben el sistema educativo estadounidense: como un mercado en expansión para soluciones tecnocráticas que buscan reducir el coste y la complejidad de la enseñanza eliminando a los seres humanos, un objetivo político que AEI persigue desde hace décadas y que ahora recibe el aval de la ciencia. Mientras las escuelas estadounidenses afrontan décadas de crisis y desigualdades acumuladas, The Practice Project ofrece soluciones privatizadas a problemas sistémicos que cualquier responsable de un centro educativo puede «añadir al carrito» y resolver mediante una suscripción.
Si el objetivo de este proyecto conjunto —¿el objetivo de la Ciencia del Aprendizaje?— es convertir la educación estadounidense en una máquina de optimización que produzca las puntuaciones más altas en las pruebas de la manera más eficiente y rentable posible, quizá Carousel Learning, 4QM, No More Marking y Alpha School tengan razón: Hagamos que los niños aprendan viendo vídeos y presentaciones de diapositivas en el ordenador; hagamos que realicen ejercicios de recuperación de información para el ordenador; hagamos que escriban para la inteligencia artificial; que sea la inteligencia artificial la que los evalúe; y eliminemos, en la medida de lo posible, la variabilidad que los seres humanos introducen en este sistema que, de otro modo, sería eficiente y rentable.
Si esa no es una visión de la educación que te resulte atractiva —y sospecho que también sería inaceptable para la mayoría de los estadounidenses—, quizá tengamos que buscar en otra parte las ideas sobre para qué sirve nuestro sistema educativo y construir formas prácticas de hacerlas realidad.