La Evaluación Educativa: Del Juicio a la Regulación. Un Análisis con Philippe Perrenoud y Lluís Mora



Introducción: Una Práctica en Disputa
La evaluación escolar es una de las prácticas más naturalizadas y, a la vez, más controvertidas de nuestros sistemas educativos. Lejos de ser una herramienta neutra, es un proceso profundamente político y social que define destinos, construye identidades y reproduce —o desafía— las desigualdades.
El sociólogo y pedagogo suizo Philippe Perrenoud lo expresa con claridad:
«La evaluación nació con los colegios alrededor del siglo XVII, volviéndose indisociable de la enseñanza masiva que conocemos desde el siglo XIX con la escolaridad obligatoria.» (Perrenoud, 1998, p. 1)
Este texto recorre las ideas centrales de Perrenoud, apoyándose en citas directas de su obra, para analizar las dos lógicas que tensionan la evaluación, los frenos para su transformación y las posibilidades de cambio. Además, integraremos la mirada actual del profesor de matemáticas Lluís Mora, quien en extensos hilos en X (Twitter) desglosa los desafíos prácticos de implementar una evaluación competencial y formativa en un sistema diseñado para la selección.
Las Dos Lógicas de la Evaluación: Del Radar al GPS
Perrenoud sitúa la evaluación en un cruce de caminos, definido por dos racionalidades en pugna permanente. La metáfora que propone Lluis Mora ilumina perfectamente esta tensión:
Del Radar al GPS: Del Control al Crecimiento
Mora plantea una analogía poderosa para entender la transición paradigmática:
«La evaluación tradicional funciona como un RADAR: su único propósito es detectar infracciones (errores), multar (poner nota) y clasificar (suspenso/aprobado). Es un sistema que mira hacia atrás, hacia el fallo.» (Mora, 2025)
«La evaluación formativa, en cambio, debería funcionar como un GPS: diagnostica tu posición actual (dónde estás), conoce tu destino (los objetivos de aprendizaje), y te guía paso a paso (feedback) para que llegues allí. Es un sistema que mira hacia adelante, hacia el crecimiento.»(Mora, 2025)
Esta metáfora del Radar vs. GPS encapsula a la perfección las dos lógicas que analiza Perrenoud:
1. La Lógica del Radar: Fabricar Jerarquías (Selección)
Esta es la función tradicional. Su propósito central no es pedagógico, sino declasificación y control. Perrenoud lo describe así:
«Evaluar es, tarde o temprano, crear jerarquías de excelencia, en función de las cuales se decidirá la progresión en el cursus, la selección a la entrada de la secundaria, la orientación hacia diversos tipos de estudios, la certificación antes de la entrada al mercado de trabajo.» (Perrenoud, 1998, p. 2)
El autor desmonta la supuesta objetividad de esta lógica, señalando que la jerarquía no es un mero reflejo de las capacidades, sino una construcción social:
«Una jerarquía de excelencia nunca es el puro y simple reflejo de la ‘realidad’ de las diferencias. Existen ciertamente, pero la evaluación elige dar de ellas, en un momento definido, según criterios definidos, una imagen pública.» (Perrenoud, 1998, p. 5)
2. La Lógica del GPS: Regular los Aprendizajes (Formación)
Frente al radar, surge el GPS formativo, centrado en el diagnóstico y la navegación hacia el aprendizaje. Perrenoud define su objetivo esencial:
«Una evaluación es formativa si se considera que contribuye a la regulación de los aprendizajes en curso, en el sentido de sus dominios a los que apunta.» (Perrenoud, 2008, p. 1)
Y utiliza una analogía médica complementaria para explicar su esencia:
«Ningún médico se preocupa de clasificar a sus pacientes, del menos al más gravemente enfermo. Menos aún piensa en administrarles un tratamiento colectivo. Se esfuerza en precisar, para cada uno, un diagnóstico individualizado, fundando una acción terapéutica a medida. Mutatis mutandis, la evaluación formativa debería tener la misma función en una pedagogía diferenciada.» (Perrenoud, 1998, p. 7)
El GPS evalúa para guiar; el radar evalúa para juzgar.
Los Siete Frenos del Sistema Radar
Perrenoud identifica con pragmatismo los mecanismos que mantienen anclado el sistema «radar» y frenan la innovación pedagógica (Perrenoud, 2008, pp. 1-2). Son siete obstáculos interconectados:
- Absorbe la mejor parte de la energía: «La evaluación absorbe la mejor parte de la energía de los alumnos y docentes y no deja mucha para innovar.»
- Favorece una relación utilitarista con el saber: «El sistema clásico de evaluación favorece una relación utilitarista con el saber.»
- Genera desconfianza: «Participa de una relación de fuerzas que ubica a docentes y alumnos en posturas poco favorables para la cooperación.»
- Impone una transposición didáctica conservadora: «La necesidad de poner notas regularmente favorece una transposición didáctica conservadora.»
- Privilegia actividades cerradas: «El trabajo escolar tiende a privilegiar actividades cerradas, estructuradas, bien experimentadas.»
- Margina las competencias complejas: «El sistema clásico de evaluación fuerza a los docentes a preferir los conocimientos aislables y cuantificables a las competencias de alto nivel.»
- Esconde una gran arbitrariedad: «Bajo apariencia de exactitud, la evaluación tradicional oculta una gran arbitrariedad, difícil de consensuar en un equipo pedagógico.»
La Mirada Actual: Lluís Mora y la Paradoja del GPS en un Mundo de Radares
Las reflexiones de Perrenoud encuentran un eco potente y actualizado en el análisis de Lluís Mora, quien amplía la metáfora inicial y disecciona la disonancia fundamental entre la teoría de la evaluación competencial y su práctica.
1. La Ilusión del Cambio Superficial
Mora critica la mera sustitución de herramientas sin un cambio de fondo:
«Poner un GPS en el salpicadero no sirve de nada si seguimos mirando solo el radar. Cambiar exámenes por rúbricas no es cambiar el paradigma evaluativo. Es cambiar el formato. El paradigma cambia cuando cambia la FINALIDAD. Si la finalidad sigue siendo ‘medir y clasificar’, da igual el instrumento.» (Mora, 2025)
2. La Tiranía de la Evidencia y la Burocracia
Aquí conecta directamente con el primer freno de Perrenoud. La evaluación formativa se convierte en una carga insostenible:
«La ‘evaluación competencial’ se ha convertido, en muchos casos, en un complejo sistema de generar evidencias para llenar carpetas… Se evalúa más al docente (‘¿tienes evidencias?’) que al alumno. Se nos pide cocinar un nuevo plato (competencias) con los ingredientes de siempre (contenidos), los utensilios de siempre (exámenes) y para unos comensales que quieren la misma comida de siempre (la nota).» (Mora, 2025)
3. La Desnaturalización de las Competencias
Mora observa cómo se vacía el concepto mismo de competencia:
«Se parcelan las competencias en ítems medibles, se convierten en listas de chequeo… Se pierde la esencia: la capacidad de resolver problemas complejos en contextos reales.» (Mora, 2025)
4. La Gran Paradoja: Innovar sin Transformar
Este es quizás su punto más crucial, y que refleja la tensión de Perrenoud:
«El sistema pide ‘innovar’ en evaluación, pero exige la traducción inmediata a una nota numérica para su sistema de gestión. Es como pedirte que describas el sabor de una naranja usando solo números del 1 al 10. El sistema pide usar el GPS, pero exige que al final de cada tramo entregues un informe de las multas puestas. Es esquizofrénico.» (Mora, 2025)
Hacia una Cultura del GPS: El Cambio Sistémico
Perrenoud es categórico: cambiar la evaluación de forma aislada es una batalla perdida. La evaluación es el centro de un sistema complejo que denomina «octógono de fuerzas» (Perrenoud, 2008, p. 2), cuyos vértices son:
- Las relaciones entre la familia y la escuela
- La organización de las clases y las posibilidades de individualización
- La didáctica y los métodos de enseñanza
- El contrato didáctico, la relación pedagógica y el oficio de alumno
- La concentración, el control y la política del establecimiento
- Los programas, los objetivos y las exigencias
- El sistema de selección y orientación
- Las satisfacciones personales y profesionales de los docentes
Esto explica por qué los intentos de implantar la evaluación formativa sin transformar el contexto más amplio suelen fracasar. La crítica de Mora sobre la exigencia de «traducir a nota numérica» es un ejemplo perfecto de cómo el sistema de selección (vértice 7) sabotea cualquier intento serio de cambio.
Conclusión: ¿Del Radar al GPS?
Perrenoud cierra su obra con una pregunta crucial: ¿cómo conviven estas dos lógicas? Su respuesta no es ingenua. Advierte que si la escuela se limita a preconizar la evaluación formativa sin otros cambios profundos, se producirá una fuerte ruptura y una sobrecarga insostenible, justo lo que describe Mora con la burocracia de las «evidencias».
Sin embargo, vislumbra una posible continuidad si la escuela evoluciona globalmente:
«Posible continuidad si ella evoluciona hacia pedagogías diferenciadas, trayectorias individualizadas, hacia el trabajo por situaciones-problema y el desarrollo de competencias.» (Perrenoud, 2008, p. 2)
La metáfora del Radar y el GPS nos ofrece una brújula clara para orientar este cambio. No se trata de añadir tecnología sofisticada a viejas prácticas, sino de transformar radicalmente nuestra concepción del error y del aprendizaje.
Mientras el radar nos entrena para evitar multas, el GPS nos empodera para llegar a destinos. La evaluación formativa no es una técnica más, sino la piedra angular de un proyecto pedagógico y social más ambicioso:
«La verdadera evaluación formativa está unida a una intervención diferenciada y adquiere sentido en el marco de una estrategia pedagógica de lucha contra el fracaso y las desigualdades.» (Perrenoud, 2008, p. 1)
«La evaluación es como un espejo: si sólo refleja errores, no muestra el camino.» (Mora, 2025)https://x.com/lluismora/status/1988365403978977501?s=20
El camino, como muestran ambos autores, no es técnico, sino esencialmentepolítico, cultural y sistémico.
Bibliografía
Fuentes Primarias:
- Perrenoud, P. (1998). L’évaluation des élèves. De la fabrication de l’excellence à la régulation des apprentissages. Bruxelles: De Boeck.
- Perrenoud, P. (2008). La evaluación de los alumnos. De la producción de la excelencia a la regulación de los aprendizajes. Entre dos lógicas. Buenos Aires: Editorial Colihue.
Fuentes Digitales: